10 de maig de 1890 Sessió necrologich-conmemoraliva del XXI aniversari de la proclamació de mestre en Gay Saber d'en Francesch Pelay Briz celebrada per lo Centre Català.
Publicació de la necrológica d'en Francesch Pelay Briz escrita per l'Antoni Careta y Vidal.
La España moderna, revista ibero-americana núm XV. Crítiques de Joan Sardá a les publicacions catalanes de l'any anterior dins l'article La literatura catalana de 1889.
Fenómeno curioso de nuestra literatura es, —ríanse los escritores madrileños de café,— la abundancia relativa de escritores, menestrales de oficio. Vilanova es industrial: dedicase á levantar entoldados para las fiestas mayores rurales. Careta y Vidal, de quien voy á decir dos palabras, es un modesto fabricante de lanzaderas, que regularmente viste de blusa y gorra.
Hay otros varios, cuya lista resultaría muy curiosa y pondría aquí si el tiempo y el espacio me lo consintiesen. Y es que como entre nosotros, ni directa ni indirectamente, ó sea en la prensa ó en la política, es la literatura un modus vivendi cada cual ha de campársela por su lado en la carrera ó el oficio que la suerte y el nacimiento le depararon. Han ayudado á esa eflorescencia literario-industrial los numerosos periódicos festivos semanales que hace años vienen publicándose en catalán, y que circulan principalmente entre las clases menos acomodadas. Aquellos periódicos son una tribuna abierta al primero que la ocupa. Buscan la colaboración gratuita apelando á la vanidad del lector. Comienza éste por tentar el género del epigrama, regularmente sucio ó tonto: luego se sube á la poesía festiva, ó que pretende serlo: se corre á veces hasta el artículo de costumbres, y entre tantos, alguna vez sale alguno aprovechable. C. Gumá, pseudónimo, de quien hablé el año último, se creció en aquel empeño semanal, y ha resultado, como dije ya entonces y comprueba su tomo de Cansons de la Flamarada publicado el verano último, un versificador ocurrente y fácil, que tal cual vez da con una nota justa y literaria. Vilanova se formó por igual procedimiento.
No sé si Careta fué por aquellas trochas á la vida literaria desde su modesta tienda; lo que sé es que, siquier como poeta minor, sus poesías son apreciabilísimas y huelen á literato de carrera, que tiene alguna que no desdeñaría un poeta major, y que no se ha limitado á las líneas cortas sino que escribe cuentos y novelas ya de cierto cuerpo.
Este año ha publicado Las consecuencias, cuyo título no puede ser omitido en esta reseña. No ahonda Careta en el estudio moral de los caracteres ni es amigo de indagar el proceso de grandes pasiones. Pero sabe tejer una intriga y desarrollarla con naturalidad, sin dislocaciones ni caídas, é interesando al lector. Me recuerda no sé por qué el género novelesco de Teodoro Guerrero en cierta serie de novelas morales que publicó y que hojeé hace años, sin más diferencia que la de estar escritas con más cuidado y más atención, como de persona que escribe por darse gusto á sí propio y sin apremios de editores que piden cuartillas á plazo fijo. Tiene además sobre él el colorido local, colorido no intenso pero de matiz exacto y apropiado.
El año pasado, letras y artes en Barcelona. Recopilatori de crítiques de Josep Yxart a les publicacions de l'any anterior.
Per una coincidencia común, esta novela, publicada por fragmentos en La Ilustració Catalana, tiene también por asunto las gestiones de un hijo natural en busca de sus padres. El modo es lo que varía. La novela es de enredo, folletín en catalán, -género literario poco usado aquí,- con lenguaje indudablemente más correcto y pulcro de los que se usan para esos trabajos, con más arte compuesto también, pero de un corte puramente narrativo y un interés de calidad inferior, que se basa principalmente, como la novela anticuada, en los episodios y fin de las gestiones del héroe, los diversos reconocimientos y sospresas y la habilidad (que hoy parece ingenua al menos ducho) con que el autor oculta precedentes ó desvía la curiosidad de uno á otro capítulo. Por lo demás ni el diálogo, amanerada y frío, ni los tipos, de una honradez común, ni la fuerza en exhibir las situaciones y los encuentros patéticos, realzan la obra.